Sunday, July 06, 2014

1. Mi corazón siempre ha sido de mis padres. Mamá y papá a los que amo con todas mis fuerzas. Mi corazón son ellos y ellos son México para mí.
2. Creí que al regresarme a México todo iba a cambiar. Y sí, primero me endeudé en una casa, la pagué, saqué una novela en una editorial en la que muchos novatos como yo quisieran publicar. Pero mi corazón ya no ha echado raíces aquí. Se ha secado un poco.
3. Kassia vino a casa hace poco más de un mes, me ha traído algo de Polonia. Algo cálido como una sopa y palabras hermosas.
4. He vuelto a recordar uno de los lugares a los que yo más he amado y me han  amado. Toronto.
5. Siento que la vida se ha vuelto un reloj de arena que me pide regresar a donde es mi corazón. Y no sé si el miedo me deje irme.
6. Aquí en mi Monterrey, mi Montehell querido tengo a mis pequeñas raíces, a mis padres que son México, a mi mejor y único amigo del alma, Memo. Y sin embargo, me hace falta algo, ese hueco que no ha sido parchado.
7. ¿Se puede volar y no perderse?
8. Y si me pierdo, no importa, aquí ya he perdido tanto.
9. Debo irme e intentar adorar a mi corazón: Isa, adora.
10. Hay lugares que son alma y nos piden besos de corazón.


Saturday, July 05, 2014

1. La primera vez que salimos, volví a beber cerveza, la primera vez que me entró en el corazón, besé la cerveza que había en sus labios. Es significativa la racha del alcohol, he vuelto al tequila.
2. A veces hay tanta carne en el corazón, que es mejor rebanarle un poco.
3. No sé si tenemos algo o si perdemos todo.

Sunday, June 29, 2014

Acá dejo el link de la entrevista de Joel Flores en la Jornada Zacatecas del pasado 23 de Junio, 2014

http://issuu.com/lajornadazacatecas.com.mx/docs/la_gualdra_154/1

Sunday, May 25, 2014

Mi primer relato: El diablo
 (borrador)
Isadora Montelongo 


Luego de quejarme  “un poco”  de la nueva casa, una casa metida en el bosque, donde no podría hacer ningún amigo, alejada de la wifi y las computadoras, mamá se cansó  tanto de mis reproches y quejidos, que me mandó a explorar los alrededores de la casa, mientras ella bajaba las cajas que traía en la camioneta.
¾Anda, juega, que te hace un poco de falta.
La casa estaba metida en la nada, en un campo muy alejado de un pueblo muy alejado, llena de ruidos de grillos, aves, y tonalidades diferentes de verdes, que me daban alergia. Mi madre había estado complicándose con el trabajo y decidió que nos fuéramos a vivir lejos de la civilización. Papá no opuso resistencia, él ya tenía tiempo de no hacer nada.
No había nada que llamara mi atención, nada que pudiera hacer. Si corría, me cansaba; si olía, estornudaba; si tocaba las ramas, los troncos de los árboles, me raspaba las manos. Nada encontré hasta que escuché un sonido entre los árboles que daban a unos metros justo enfrente del porche de la casa, era el sonido de un chiflido que entonaba una canción que no sabría definir, un sonido ameno que me llamaba.
Caminé a tientas, escuchando las ramas de los árboles romperse debajo de mis zapatos, el canto de las aves se paralizó y el chiflido que yo quería capturar, encontrar la imagen de quien lo producía,  me hizo alejarme más allá de la vista de mis padres.
El bosque me tragó entre sus luces y sombras, entre las cortinas de ruidos y olores que me hicieron admirar, por primera vez, la soledad, aquella soledad que yo no conocía porque siempre estaba conectada a facebook, a twitter, en los mensajes de mis amigas que me habían dejado de textear. Recordé que ninguna fue a despedirse por estar conectadas en casa, recordé que ni si quiera salíamos a jugar o correr, sólo a chatear en nuestros teléfonos, recordé que ni siquiera nos mirábamos más.
Una mirada, el sentir una mirada era lo que me hacía falta. Qué extraña era la sensación de sentir que entre los árboles había alguien que dejó de silbar para concentrarse en verme. La mirada de color amarillo, con fuego y un olor a aretes oxidados, un chivo, un macho cabrío, parado sobre una piedra, me calvó los ojos brillantes, me miró con profundidad, con la que sentí una pesadez, el cuerpo me pesó tanto que me temblaron las piernas y él con sus cuatro patas sobre la piedra, y sus enormes cuernos, me chifló.
Yo salí disparada a la casa, corrí como no había corrido desde que tuve celular, ipad y computadora. Corrí  hasta que encontré a mi mamá y le dije:
¾ ¡He visto al demonio!
¾ ¿Tú?, no me extraña…
Mamá me dejó en silencio, con el corazón agitado, con las piernas temblando y las manos calientes, quería textear, postear en facebook lo que me había pasado, pero no pude, porque nada de eso serviría, porque nada de eso lo creerían mis amigas, porque nada de eso, me haría sentir como me sentí aquella primera tarde en la casa nueva en un terreno del bosque, alejada de un pueblo lejano.

Así que escribí, como me dijo mi padre, lo que fue por primera vez, lo que pasó aquella tarde: El diablo.
1. Tengo poco tiempo para la escritura, pocas horas de sueño y escribir. Pero me gusta arrojarme, por más jodida que me encuentre entre el cansancio, la devastación de fuerzas, en esa avalancha espiritual y a veces, mecánica, que es la escritura, me arrojo, sólo me arrojo.
2. ¿Cómo escribo? Empezaré por dar el marco de referencia físico, me acuesto a veces sobre la cama con la computadora entre las piernas y el vientre, pienso, pienso mucho y siento a una velocidad que me agota. Usualmente a veces sólo me siento a escribir cuentos borrador, que luego van dando una idea de lo que quiero, soy como Vargas Llosa con su método caótico de borradores. Escribo sobre borradores para luego sentarme, porque sentada corrijo, acostada no puedo. Me siento y reflexiono, corrijo, investigo y comienza una aventura grande sobre lo que será una novela o un cuento con todas sus iniciales y mayúsculas. Un Mr. Cuento.
3. El marco de referencia emocional, cuando estoy muy molesta corro o escribo, cuando estoy contenta muy muy contenta, cuando todo me parece que necesita rehacerse, cuando el mundo ya no es mundo y quiero hacer otro, escribo, cuando estoy triste, no puedo escribir, pero corrijo.
4. Corregir me causa pereza, no me gusta corregir, es un reto mayúsculo al que siempre le saco la vuelta. Un  gigante al que no puedo cambiarle de prendas para que quede limpio. A veces me anulo y dejo pasar años sin corregir un cuento, hasta que ya hace un libro  con otros cuentos y  me impacta y quiero que salga al mundo. Limpio, bello y sensual.
5. Luego si sale, me resisto a promover, y es que como aún sigo con una rutina laboral que me absorbe, aún no puedo vivir como "escritor" Escribir/leer/corregir/reflexionar/investigar/analizar/promover/humanizarme. que requiere un escritor, es por eso que yo no me auto-nombro escritora, sino narradora, porque no abarco ni todos los géneros, ni todos los subgéneros, ni los congresos, ni nada.
6. Estoy sin fuerzas, hoy por la mañana me levanté a escribir y me encogí en el cansancio. En los adjetivos de otros, en todas las problemáticas emocionales, de falta de tiempo.
7. Pero escribir, siempre me ha llevado a flote, tanto como el cariño de los míos.
8. Escribir, para mí, debe leerse fácil/sencillo (sin desmerecer en importancia) para los demás, para que sea escribir, ese escribir donde dejas el cuerpo, el alma, el espíritu.

Saturday, May 24, 2014

1. Los hombres son muy ingratos, no todos, sólo los que he amado.
2. La parte buena de todo lo que sucede después del amor, es que sigo adelante, después de la caída del corazón.
3. Lo más tonto que me ha hecho un hombre, es dañar lo más hermoso que hay, que lo amen.

Sunday, May 18, 2014

1. Fue una llamada y la voz por el otro lado del auricular la que cambió parte de mi vida: "Yo no quiero hijos" Tenía 28 años y me morí.
2. El número ocho se ha vuelto un estigma en mi vida. Tal vez la vida tenga que torcerse para alcanzar a ver lo que no se ve cuando todo está derecho.
3. Antes había hecho ese recuento del número ocho, ocho mesina, ocho años una peritonitis, 18 años 2 intentos de suicidio al hilo y 28 años, lo que me hizo ser una persona totalmente distinta.
4. Me alejé de Dios, pero cada que lo hacía con las drogas, el alcohol, el sexo, el estilo de vida y el odio que tenía por los demás, Dios me aceraba a lo que más dolor me causaba: los niños. "Deja que los niños se acerquen a mí"
5. Aún lloro a veces con  la imagen de cómo sería su risa por la casa de mis padres, la educación que rechazaría o aceptaría cuando por ser muy lista manipularía. Los regaños, los desvelos, la calma cuando en mi mente duerme y lo que a pesar de ser un imaginario, la quiero con toda el alma.
6. Muchas veces me he querido morir por alcanzarla, y paro ese dolor, que sale del carril de la nostalgia. A los muertos se les quiere, pero no se va con ellos.
7. Dios está en mi vida nuevamente, estoy tan enamorada de este presente que dejo todo en libertad: lo pasado, lo futuro, el universo, el tiempo, la inmensidad. Y me vacío hasta ya no sentir nada.
8. He vuelto a amar y voy de la mano de quien me ama... "El amor... todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta..." Dios nos ama.

Wednesday, May 14, 2014

1. Siempre busqué el amor, el de una pareja y hoy por hoy, amo sin haberlo encontrado.
2. ¿Es posible realizar los planes que uno tiene sin que el hado del destino interfiera con ello?
3. He decidido seguir sin un Él en mi vida y espero concluir feliz, tal cual me siento en estos momentos.

Wednesday, May 07, 2014

1. A veces hay que ser muy valientes, y más cuando le aconsejamos a alguien sacar el fuego de las manos y quemar al mundo, aunque el mundo ya nos haya hecho arder. Las cenizas son lo primero que el viento levanta del suelo.
2. Hoy por la tarde, una alumna me pidió hablar conmigo, me dijo sentenciando que era algo horrible lo que le pasaba.
3. Hay dos cosas que me han pasado: la gente se ha acercado a mí para contarme lo que yo creo que hay dentro de sus entrañas y después, yo me trago todo el sentir de esas mismas, padezco dolores ajenos.
4. "Mi mamá no me quiere, me lo ha dicho desde que tengo 10 años y la semana pasada envió a mi novio a la cárcel"
5. Ella tiene tan sólo doce años y conoce lo que es un vacío, un hueco que hace eco generaciones atrás, desde que su madre carga la frustración de "ser abandonada por su padre", pero lo peor no es que una madre no te quiera, sino lo peor es que como una misma, no se quiera una a sí (misma).
6. El hermano menor me contó la versión policíaca: El novio, no de 17 años como confirmó esta niña, sino de 19, sacó el arma, apuntó a la madre hasta que ella se le enfrentó, llegó la policía  y se lo llevaron. El horror es ¿dónde dejamos el corazón de nuestros hijos? ¿dónde dejamos el corazón de ser madres? y ¿dónde nos dejamos que el tiempo y lo demás nos arrastrara?
7. Estoy triste y como siempre que ocurre, me quise ir, ir, pero como aconsejé que hay que ser valientes, me quedo. Aunque por dentro me quiebre como figura de guerrero terránova.
8. Yo confío en lo único que me queda, como la última línea de mi mente y ahí me quedo como un punto fuerte, pequeño y negro que es capaz luego, de formar muchas líneas.
9. Gracias Dios. :)

Sunday, April 13, 2014

Hace mucho no entraba a testamento, incluso fue todo un proceso volver a iniciarlo. Como reiniciarme también ha sido todo un proceso.
1. Del amor he aprendido a vivirlo de múltiples formas y me ha quedado la enseñanza de que la soledad será un estilo de vida.
2. El mundo ha cambiado, los hombres se han olvidado de querer confrontar la vida de responsabilidades.
3. La generación de lo inmediato, de la falta de honorabilidad y lealtad se ha multiplicado, el corazón se nos ha ido del pecho.
4. Nos hicimos caníbales del espíritu sin saberlo digerir.
5. El otro es sólo un like por permanecer ante la vista de los demás.
6. Yo sé que el tiempo y el espacio no se han equilibrado, porque esta generación tan primitiva del alma, ha dejado de existir, ha dejado de vivir, para tan sólo likiarse en su competencia.

Tuesday, July 23, 2013

1. Intenté alejarme de cualquier destrucción por pequeña o masiva que fuera ´ésta. No lo logré.
2. Vuelvo a Testamento.

Wednesday, August 08, 2012

Acá el nuevo blog, pinche aquí y no se pierda:


Sunday, July 01, 2012

1. Testamento llega a su fin. Pero aún no sé cómo terminarlo.

1. Hoy he ido a votar.
2. Que el país cambie, no tengo una idea objetiva sobre ello, pero no dudo que algo cambiará como todo cambia. Yo más bien soy de esas personas que cree que el ser humano es un error en el Universo. Una incomodidad necesaria.
3. El ser humano me conmueve severamente, tan sólo eso. El hambre, la pobreza, la avaricia, las virtudes, misericordia, la inmortalidad, todo ello me enloquece y siempre me hace admirar el entorno.
4. Hoy mis pulgares están marcados por el cambio.
5. ¿Qué pasará? Lo que ya está escrito.

Sunday, June 24, 2012

1. Somos repeticiones de un tiempo, de un evento, de  un algo, pero no somos réplicas exactas. Las cosas pasan sólo una vez con las mismas características.
2. ¿Yo? ¿Ser escritora? Yo sólo soy pobre...
3. Me pregunté esto hace poco, cuando leía una entrevista que le hicieron hace años a Carlos Fuentes. Yo ocupo casi todo el día en trabajar como teacher, desde 8 am a 6 pm, todos los días. Y las horas que me quedan las ocupo en escribir cuentos borrador, novelas empezadas, blog, lecturas variadas, además que estudio la licenciatura en lengua extranjera en la Normal Superior. Ahora por ejemplo se ha sumado un séptimo libro a la fila de libros "no terminados": "Experimentos científicos para niños", porque me encanta leer de física, química, biología y ciencias naturales (pero como soy torpe, la información la busco explicada para niños), además de literatura y la Ley general de Educación y la Constitución Política de México.
4. Ser escritora es parte de la andanza, pero no es el fin (al menos para mí)
5. Yo nunca seré como nadie más, yo no seré como una Gioconda Belli, como una Sor Juana Inés de la Cruz, como una Silvia Molina,  como una Almudena Grandes, como una y una u otra. Porque ellas son únicas, y aunque alguien más repita sus caminos, siempre serán exactas a un tiempo, un espacio, una voluntad que lo que logra es un eco, una repetición, pero no una creación única. Y eso me basta. Soy yo, única, aunque haya repeticiones de un todo y una nada.
6. Yo soy teacher, maestra, ñoña, trabajadora, investigadora de las cosas que atraen mi curiosidad, lectora y a parte escribo.
7. Y quiero escribir, aprendiendo y sabiendo más de mi propia lengua, así como de descubrir en mi trabajo escrito, formas de hacer sentir a quien lo lea. Descubriendo a veces, filtros emocionales que desconozco dentro de mí.
8. Yo me repito sólo en lo que amo :D Y así soy yo.

Friday, June 08, 2012

1. Encontrar el mundo de uno mismo, es como llegar al final del envase del litro de nieve de la Holanda: No pasa nada. Te queda un buen sabor, pero siempre subes de peso.
2. Tuve un ataque de pollo frito, nieve y coca cola. Todo se debe a que me hice la pregunta de la vida: ¿Qué voy a hacer de mí?
3. Estaré desempleada en menos de un mes y lo he puesto como el pretexto perfecto para escribir y coquetear. Aunque el coqueteo es lo que ya he empezado. ¡Auuu!
4. El mundo es una chingada que merece la pena chingarse de inicio a fin.
5. He dormido como un demonio. Las horas las mido con almohadas y eso me encanta.

Amores regios


Era un chico lindo, con las manos de una mariposa y el pene metálico como una lata de veneno para insectos. Me gustaba verlo machacar la pulpa de los jovencitos de la cuadra a la menor provocación. A todas las jotas les agradaba.  Lo invité a casa y le puse un vaso con hielo y whisky. Se zampó todo lo que le serví. No hubo pretexto para acercarme a él, cuando me llamó: “Escultor, escúlpeme a mí”. El chico sonrío y se divirtió un rato conmigo como si fuera como los demás chicos a los que fumigaba. Vimos el televisor con el rabillo del ojo, mientras lo aplastaba con mi cuerpo como una cucaracha. Me hizo prometerle que le haría una escultura, mientras lo atravesaba. Era un chico lindo. Uno de esos que solamente puedes acabar haciéndolos piedra para que siempre viva dentro de ti. Y así lo hice, después que machaqué su propia pulpa como él lo hizo con los demás chicos de la cuadra. 

Saturday, May 19, 2012

Friday, May 18, 2012

1. Estoy presionada como una quesadilla en el comal. No puedo pensar con claridad.
2. Después de permanecer 15 días corrigiendo textos borrador, la cabeza se me hace más hueca.
3. Creo que tengo piojos.
4. La próxima semana retomo el proyecto de novela. Ahora biblioteca y lectura buena onda.
5. En un mes y medio ya no tendré trabajo. buh. Dos meses sin remuneración. It's evil thing.
6. Grr. Estoy mal. Ah, y qué feo son los celos y la posesión. Repudio todo comportamiento de esos. Me caga y sin pañal.

Por la amistad
(borrador)
Isadora Montelongo 


Minerva cerró la portezuela. Encendió el auto y dijo que sería la última vez que haría algo loco.
Nos fuimos de viaje como en los viejos tiempos.
─ ¡Amiga, te vas a casar! ¡No puedo creerlo!
─ Ya sé…y a los 22 años.
─ Mi amiga desde la infancia enculada. Te enculaste, realmente por fin te enculaste. ¡No lo puedo creer! ¡Mierdas!
Minerva decía que jamás se casaría, que si encontraba a un chavo, sería para encerrarlo por un fin de semana y darle repetidas veces el culo. Así lo hizo siempre desde que juramos que nadie nos quitaría nuestra soltería, porque la verdad le teníamos pavor al matrimonio. Además estábamos chiquillas. Y yo nunca creí que lo dijera en serio hasta que cayó en el ritual del amor. Las chicas siempre caemos en el ritual de lo romántico y Minerva no sería la excepción, como yo.
Puedes encularte de un hombre, conocerlo, acostarte con él y hasta adivinar qué es lo que hará, pero en realidad, jamás verás la absoluta verdad  en él. Los hombres son lo más sucio y más si es para casarse con ellos.
Jorge era el suertudo. El hombre que llevaría a Minerva al altar. Pinche viejo.
Salimos rumbo a la carretera. Minerva tenía puestos los lentes de sol y apretaba el acelerador como si el mundo se fuera a acabar.
─ La vida es un pasamontañas, amiga. Nunca sabes qué rostro te va a ocultar detrás.
Abrí la ventana y respiré el aire de la carretera. Un paisaje verde se metía por los orificios de mi nariz.
Minerva manejaba y veía los cds de viaje. Le gustaba escuchar sonidos con clase. High way to hell de AC DC. Coreaba con la boca despintada y los hoyuelos de sus mejillas. La carretera era un mapa sin pintar. Yo impulsé mis brazos hacia el techo del auto, queríamos ir como dos endemoniadas hasta el final.
─Recuerdas ese día de campo con los hermanos Pérez.
─ A huevo, ¿qué se habrán hecho esos dos?
─ Quién sabe, pero cómo eran de divertidos. Me acuerdo de los pantalones del Ángel. Qué viejo tan rico.
─ Ya sé, ni Jorge las tiene así…
─ ¿Y si pasamos por el lago donde nos quedamos esa vez?
Minerva manejó algunos dos kilómetros más y giró en la vereda donde hace dos años habíamos ido de día de campo con dos hermanos que conocimos en una noche de diversión.
El lago estaba casi seco. Bajamos y los tenis se llenaron de tierra seca.
─Wey, no mames, aquí estaba todo lleno de arbustos. Me acuerdo muy bien porque le hice una mamada a Ángel.
─Ni se la merecía por mamón, pero eres toda un alma de Dios.
El lago había quedado en un charco muerto de sed. Cerramos el auto y recorrimos el lugar. A lo lejos quedaba una cabaña a la que habíamos ido, donde nos quedamos hace dos años a acampar con los hermanos Pérez.
Minerva decía que esa cabaña había pertenecido a una pareja de esposos. El hombre era cuidador del área y la mujer se encargaba de hacer menjunjes con las yerbas del lugar, una curandera.
La casa estaba hecha trizas. Casi casi la madera de lo que quedaba de paredes, ya ni respiraba. El piso era un fragmento del ayer.  Ni las huellas de lo que Minerva contaba aparecían en el lugar.
El hombre salió de la cabaña como todos los días. Se llenó la espalda de verdor y la mujer esperó. Era el hombre de su vida desde que los conoció a los quince años y la desposó. La mujer esperó hasta que la noche se plantó de frente y todo fue oscuridad. Él no volvió. Dicen que ella ya no fue al poblado más cercano y su carácter se hizo huraño, dicen que de dolor se convirtió en  coyote  y que por eso abundan esos animales por la región.
─Puras mamadas. ¿Nos quedamos una noche o qué?
Minerva aceptó y bajamos las cosas del carro. El viaje era para sentir la pólvora por dentro.
La tienda de campaña la pusimos frente a la cabaña. El carro estaba al lado del pozo que había sido un lago muy bello.
Fumamos un poco. Sacamos el tequila del asiento trasero. Bebimos.
La noche se quedó tomando alcohol con nosotras. Minerva se carcajeaba en la oscuridad y recordaba cómo aprendimos a hacer una fogata. Siempre fuimos unas chicas diferentes. Desde que éramos unas niñas y Minerva saltaba hasta la ventana de mi casa y me despertaba en la madrugada para fumar cigarrillos a escondidas. Siempre fuimos rebeldes y nada convencionales. Nada de mamadas, como diría Minerva.
─ Wey, quemaste hasta los calzones en la lumbre, no mames.
─ ¡Qué días, amiga! Ya no volverán después de que me case, ─los ojos de Minerva se llenaron de algo.
─ Te vas a casar, amiga. No manches, eres tan gay.
Jorge no entendería eso. A él no le gustaba ir muy lejos y si no había regreso sería como morir para él. A él le gustaba mirar por la ventada del departamento y ver la ciudad moverse, comprar café fresco en la tienda de conveniencia y encajar las uñas en el teclado de la computadora por ocho horas, regresar a casa y no darse cuenta que el viento mueve las hojas de los árboles.
─ ¿Sabías que los coyotes son monógamos?
─Nop, qué hueva.
─ Yo creo que por eso la vieja esa se convirtió en uno, para buscar el paradero de su viejo. Usando su olfato.
Minerva cayó ebria al lado de la fogata con esa última aseveración. Yo bebí en la oscuridad. Siempre era la que me quedaba despierta y sólida hasta el último trago. Minerva siempre caía antes que yo. Apenas y enfocaba la cabaña cuando escuché los pasos de un animal. El aullido agudo de un coyote me erizo la espalda. Asomó sus ojos entre las tablas de madera que se caían de la cabaña.
─ Pinche vieja, namás no tienes bato y sales de noche, ¿verdad puta?
El coyote se quedó viendo desde lejos con sus ojos  brillosos y su pelaje levantado por el fresco.
─ Mine, Mine, ─ me acerqué a Minerva a gatas y traté de moverla de la pierna para que despertara.
Yo pensaba que si el coyote tenía hambre a las dos nos tragaría enteras. Minerva estaba noqueadísima. Se había bebido media botella de tequila y había gastado sus fuerzas y la batería de su celular, bailando rolas de AC DC toda la noche frente a la fogata. Yo sólo había estado contando sobre los viejos tiempos y las mamadas que había hecho en mi vida, de cómo no me funcionaba el amor y de lo mal que me caía tener una pareja que lo dominara todo. No quería morir. Tal vez correría al auto arrastrando a Minerva para que el mugroso coyote no se la comiera, pero si éste corría y nos atacaba, tendría que dejarla ahí. Pero yo jamás dejaba a mi raza. Siempre anteponía todo por la amistad. Primero los amigos, antes que yo misma.
El brillo de los ojos de la bestia se movieron de un lado al otro, no pasaba de la cabaña y me miraba entre las rendijas de las tablas del lugar. Pero Minerva tenía que casarse. Yo ni siquiera tenía pareja. Siempre he sido buena amiga, así que sería fácil dar mi carne para que el coyote se saciara y no le pasara nada a Minerva.
El coyote gruñó algunas veces, aulló seguidamente y se fue. Minerva por fin despertó con los ojos pequeños y sin creerme nada.
─Payasa. Nada más cierro los ojos tantito y ya me inventas coyotes.
─ Te lo juro. Estaba ahí con los ojos puntiagudos y el pelaje revuelto.
─Nada más tú eres la persona más compleja del mundo. Aquí ni hay pinches coyotes. Todo te lo inventé desde aquella vez que vinimos con los Pérez para que anduvieras con el Ángel y te dejaras de mamar soledad.
Yo nunca he tenido novios duraderos. A lo máximo de dos semanas.
Solía mirar el mundo como si fuera un árbol que no crece tan recto. Nunca hacía las cosas porque toca hacerlas. Yo soñaba cuando niña que Minerva y yo, jamás dejaríamos ser las mismas, pero parece que cambiamos.
Minerva me abrazó y lloró como nunca.
─Te voy a extrañar amiga. Todas esas aventuras juntas. Ojalá fuera siempre como un coyote como tú, que nunca deja a su manada.
Minerva se despedía. El alcohol me llegó hasta lo profundo de las tripas y quizás todo este tiempo, yo jamás había dejado de ser una niña.
El silencio fue perfecto. Minerva me miró y lloró justo frente a mi cara. Lloró como si se hubiera perdido en la oscuridad y yo no estuviera más para sacarla del apuro como siempre. Minerva ya no iría todos los días a casa a tomar la risa y las respuestas. Ya no crecería más conmigo como cuando éramos muy niñas y el mundo se desnudó frente a nosotras.
Abracé a Minerva y tuve que crecer.
─ Puedes conocer un hombre, coger con él, casarte y tener hijos, pero nunca olvidarás a tu mejor amiga. Siempre estaré para ti, comadre.
Minerva y yo dormimos una al lado de la otra. La mañana nos agitó la cabeza y seguimos nuestro camino. A ningún lado, como en los viejos tiempos.
─ Amiga, te vas a casar y estoy feliz por ello. Aunque no me guste la onda del matrimonio. Felicidades.
Minerva me sonrío y yo levanté los brazos, saqué la cabeza por la ventana del auto y grité con toda libertad. Minerva sólo aceleró y puso la música a todo volumen. Corrimos por la carretera en cercanía como siempre lo habíamos hecho.
─Por la amistad.
─A huevo, por la amistad.