Porque sigo siendo tu banco de sangre, mendigo chupacabras
Porque soy la hemorroide vuelta besos,
Vuélvete, vuélvete y vuélvete cuando te pregunten por mí.
Que te duela la cara de tantos aguijones, miradas fijas,
Que te echo.
Pene de mis ganas,
Huevos de mis calenturas,
Me divides,
Me emborracho
Besuqueo
Atrapo a vatos, vatillos y más bateados en mis brazos
Y sigo siendo pura sucursal de sangre
Mientras te dure el desprecio, la ley de hielo
Un solo huevo
Y mi carnet de doble AA
Yo te sigo queriendo, maldito chupacabras.
Ando herida y no me traje el chaleco anti balas. Buh
Monday, January 22, 2007
Sunday, January 21, 2007
No me emociona este veneno. Enderezo la cabeza y sigo pensando que no me emociona este veneno, Mamá siempre ha dicho que soy rara, una hija extraña, como si no fuera su hija. Tal vez nací de la cáscara de un plátano o de la vejiga de una res o del colón de un ruedor. De algún lugar donde me haya alimentado de veneno, de jugo de cráneos y huesos, de puta podredumbre o estiércol, mierda revuelta en el caño, de miles de pollos sangrientos y mal hervidos. Pero sigo siendo yo, el veneno de niña de 25 añuelos, esa tipa bocafloja, arrastrada, temperamental y humanamente dañina. Y no basta con una frase que saqué de la tele “Mamá soy paquito, ya no haré travesuras”, y no basta, no basta, para compensar mi rareza y el hedor a veneno con el que nací, y es que la madre noe s la culpable de parir una bestia.
Si he caìdo en la simpleza de mirar la bolsa de corn pops inflarse en el micro, si he azotado en la simpleza de reírme del resbalón de un chiquillo por la calle o el perro que juega en la avenida con su jauría habitual, si me he cachado en la simpleza de mirar coquetear al ex frente a mí sin tener ni un impulso de celos, si he raído en la simpleza de sacarme la caspa, mocos en pleno trabajo o quedarme dormida entre llamada o chequeo de papeles, si me he estado convirtiendo en la simpleza, en la tipa simple que acepta esta vida monótona y de sin razón. Y es que llegar a Monterrey desde hace más de un año, me ha dopado, me ha mantenido quieta, sin que se me rompa el corazón, sólo quebrantando libido, mirando el pasado en el mero ano, o escribiendo de un drama laboral de cosa ridícula y esperando volver a ver al coquish, a mr Mark, y seres que aprecio. Y es que en este invierno, imaginé caminar como solía por Bathurst o Dupont, sacándole la vuelta a la lujuria disfrazada de amor del Coquish o esperando a mis alumnos de español, y es que hoy ya me cae el 20 de despedirme de la monotonía, porque vuelvo a partir.
Tuesday, January 16, 2007
Sunday, January 14, 2007
Sunday, January 07, 2007
El amor creemos conocerlo en un tazón con leche, tibio, acogedor, dulce, protector y que nos alimenta; sin embargo, es en el mismo tazón con leche, donde beben las serpientes que copulan haciéndose en un “otro” mismo cuerpo. Y del que se siente uno herido en cuanto cruza a la línea de la ruptura, aunque ya no exista un lugar dentro del tazón con leche, para dos cadáveres, continúa creciendo el conocimiento del amor, en el dolor.
Reposé mi lengua bifurcada sobre la tenue sombra mía, de tu cuerpo. De tu herida apasionada, de tus anillos unidos en los círculos de mi cintura. El primer remedio es extrañarte, el segundo, dejar de pensar en mí mismo para dejarte de extrañar junto conmigo, el tercer remedio, cuando llegue a la disociación, es sacar tu cadáver del tazón de leche, sacar esa serpiente que me pesa en cuerpo. Arrojar la mala leche en la que ha permanecido mi cadáver y dejar de hacerte favores. Aunque te ame.
Pueden prohibirme las salidas, pero… serpiente en tazón con leche
Pueden abrir heridas con limón y sal, pero…serpiente en tazón con leche
Pueden decir, ellos y nosotros, pero… serpiente en tazón con leche, sólo existe una.
Yo no sé qué decir, si Monterrey a veces parece nuevo, como si redescubriera sus lugarcillos, donde van gringos, italianos, franceses a comer pasta o ternero, si después un chico moreliano piensa que creo en las quesadillas norteñas con queso y no en esas quesadillas chilangas con huitlacoche o tlacoyos que me gusta comer los fines de semana. Le conté a G de él, de cómo era eso que siento, de cómo he decidido calmarlo y empezar sin él, de él, de él ese de quien cuento que ya no cuento. Y vuelvo a sentir enamoramiento de ese en donde uno se enamora de sí mismo.
Reposé mi lengua bifurcada sobre la tenue sombra mía, de tu cuerpo. De tu herida apasionada, de tus anillos unidos en los círculos de mi cintura. El primer remedio es extrañarte, el segundo, dejar de pensar en mí mismo para dejarte de extrañar junto conmigo, el tercer remedio, cuando llegue a la disociación, es sacar tu cadáver del tazón de leche, sacar esa serpiente que me pesa en cuerpo. Arrojar la mala leche en la que ha permanecido mi cadáver y dejar de hacerte favores. Aunque te ame.
Pueden prohibirme las salidas, pero… serpiente en tazón con leche
Pueden abrir heridas con limón y sal, pero…serpiente en tazón con leche
Pueden decir, ellos y nosotros, pero… serpiente en tazón con leche, sólo existe una.
Yo no sé qué decir, si Monterrey a veces parece nuevo, como si redescubriera sus lugarcillos, donde van gringos, italianos, franceses a comer pasta o ternero, si después un chico moreliano piensa que creo en las quesadillas norteñas con queso y no en esas quesadillas chilangas con huitlacoche o tlacoyos que me gusta comer los fines de semana. Le conté a G de él, de cómo era eso que siento, de cómo he decidido calmarlo y empezar sin él, de él, de él ese de quien cuento que ya no cuento. Y vuelvo a sentir enamoramiento de ese en donde uno se enamora de sí mismo.
Sunday, December 31, 2006
Dye dye my darling
Noriega regresó a casa, con el decorado de chiles jalapeños rojos para la fiesta de esta noche, en vez de foquitos típicos de Navidad. Noriega tiene una linda barbilla, la veo desde debajo de la escalera, sostengo el tercer escalón para que no caiga y cuelgue todos sus jalapeños. Noriega es bien pinche picosa. Chica jalapeño. Ardiente como caldo tlalpeño en Navidad, me escalda las manos con tantos movimientos. Noriega es bien pinche sensual, debajo de esa luz roja. El jalapeño más brillante de la noche, suéter rojo, labios rojos, botas rojas, jerseys apretados, y yo no la sostengo como a la escalera, y ¿quién es la que cae? Yo, dye dye my darling, comienzan a tocar los músicos de la fiesta y yo espero que me caiga un jalapeño en medio de la cabeza.
Noriega regresó a casa, con el decorado de chiles jalapeños rojos para la fiesta de esta noche, en vez de foquitos típicos de Navidad. Noriega tiene una linda barbilla, la veo desde debajo de la escalera, sostengo el tercer escalón para que no caiga y cuelgue todos sus jalapeños. Noriega es bien pinche picosa. Chica jalapeño. Ardiente como caldo tlalpeño en Navidad, me escalda las manos con tantos movimientos. Noriega es bien pinche sensual, debajo de esa luz roja. El jalapeño más brillante de la noche, suéter rojo, labios rojos, botas rojas, jerseys apretados, y yo no la sostengo como a la escalera, y ¿quién es la que cae? Yo, dye dye my darling, comienzan a tocar los músicos de la fiesta y yo espero que me caiga un jalapeño en medio de la cabeza.
¿Está bien llorar, mientras se come el último pedazo de pizza? Tal vez, sino me meto con tus hábitos de golosa suicida. Levanta la cara Noriega y déjame verte comer ese último pedazo de pizza, yo también comienzo a odiar la vida al llegar a la última orilla de pan. No fumes, Noriega, me caga cuando fumas y las palabras se vuelven humillo en tu nariz, te miro y no dices nada. Te miro y no dices nada …
Háblame
Noriega, no habla, se levanta, no me mira, me odia por no ser un pedazo de pizza y se aferra a la orilla con queso. Noriega espera el año nuevo con la nariz llena de nubes y algodón de camel, y yo la miro y le quiero decir, háblame, cuando tomo la última pieza de pizza en la lengua y escucho deglutir el año en una pizza.
Háblame
Noriega, no habla, se levanta, no me mira, me odia por no ser un pedazo de pizza y se aferra a la orilla con queso. Noriega espera el año nuevo con la nariz llena de nubes y algodón de camel, y yo la miro y le quiero decir, háblame, cuando tomo la última pieza de pizza en la lengua y escucho deglutir el año en una pizza.
Sunday, December 24, 2006
Gummy bears.
Jamás me han gustado los osos de gomita, incluso dejaba la bolsita llenos de los gomosos amarillos, verdes, naranjas y comía sólo la cabeza de los rojos. Son de esas pequeñas cosas que me cagan, que me enfurecen el día.
De este lado del año, Diciembre tira el aire frío a la cara y apuntala algunas uñas escondidas en mis guantes de colores. Tengo un ejercito de gummy bears, en vez de los 14 gatos pelones que soñé; tengo varias cachetadas atadas en las manos de mucha gente que merezco arrancarle el sucio pellejo, en vez de gritar con fuerza que quiero ser yo misma, independientemente a quien le importe; tengo sabido que en estos días no me ama ni el viento, a pesar que sople en mi dirección; en vez de ser la ventisca que lo abrace; tengo la sombra de Canadá y el dejo de un ya veremos España; tengo el camino recto de los demás, en lugar de los giros que se me desprenden en el trayecto.
Tengo la vida llena de gummy bears, y me acostumbro a comer sólo las cabezas de los rojos. Y a mí me gustan las galletas de animalitos o las paletas de sandía.
Jamás me han gustado los osos de gomita, incluso dejaba la bolsita llenos de los gomosos amarillos, verdes, naranjas y comía sólo la cabeza de los rojos. Son de esas pequeñas cosas que me cagan, que me enfurecen el día.
De este lado del año, Diciembre tira el aire frío a la cara y apuntala algunas uñas escondidas en mis guantes de colores. Tengo un ejercito de gummy bears, en vez de los 14 gatos pelones que soñé; tengo varias cachetadas atadas en las manos de mucha gente que merezco arrancarle el sucio pellejo, en vez de gritar con fuerza que quiero ser yo misma, independientemente a quien le importe; tengo sabido que en estos días no me ama ni el viento, a pesar que sople en mi dirección; en vez de ser la ventisca que lo abrace; tengo la sombra de Canadá y el dejo de un ya veremos España; tengo el camino recto de los demás, en lugar de los giros que se me desprenden en el trayecto.
Tengo la vida llena de gummy bears, y me acostumbro a comer sólo las cabezas de los rojos. Y a mí me gustan las galletas de animalitos o las paletas de sandía.
Sunday, December 10, 2006
Seamos piel de cocodrilo, donde el estómago del corazón se resbale y descargue palabrerías ilusas de amor, amor, amor. Donde no se nos desprendan las suaves y olvidadas escamas y se vaya quedando uno con la principal armazón, que se desagüen los nombres por el culo, que no recuerde el tuyo, que no te recuerden el mío, seamos niños piel de cocodrilo, con pezones afilados, besucones de falacias y de labias por la sinrazón, de eso, que escuché tocar: amor.
Saturday, December 09, 2006
Se me ha ido la libido desde hace meses, pero he vuelto a conectarme. Mente, emoción y espíritu juntos. Y tal vez Caballero no ve que siempre seremos el enano del niño, parecidos, pero no iguales, somos pertenecientes a un país enano como dice Eduardo Galindo, porque el enano aunque parecido del niño no disfruta de esa ninez capitalista que le llena de alegrías y regalos al país-niño. El enano siempre sera el siervo del niño, ese que lo haga reír y le muestre marometas al niño que se posa en el trono. No oía ese relato desde hace tiempo, no oía ese relato donde en enano muere por darle tantas risas al niño, al pequeo principito. Ayer hubo neblina y corrí varias cuadras para alcanzar a los viejos, no podía respirar cuando me detuve y pensé que había olvidado cómo hacerlo, y quise correr más hasta que se me olvidó exhalar y respirar. La conexión, en medio y caminando con ella. La crisis en mi cabeza se ha vuelto de esa intelectual revolucionaria que no quiere sangre y que llega a democracias a medias plazas, porque el pubelo ha quedado tan lejos del poder.... Café con Mr. Paz, en vacaciones, exposiciones con cheve loca con la minina Leang, y tal vez clases de piano con la contradicción. En 10 días.
Sunday, December 03, 2006
La crisis está en mi cabeza y no va salir tan fácil, así que como aun necesito afecto, como huerca chiflada y mañosa, les dejo mis ácidos, porque eso también se comparte, puercos, púdranse:
Ácido 1
Jamás podría dispararle a mis padres, al menos, no con pintura.
Ácido 2
Señor, deme todas las balas o póngalas en mi espalda. Que quiero ser un armadillo lleno de plomo, y no una mendiga regiomontana cerrada de bragas y cerebro.
Ácido 3
Quiero estar sola y déjenme en paz, y sí, la tele cuenta como un lugar, pinches pendejos.
Ácido 4
Necesito un aneurisma
Ácido 5
Está bien, madre, me regresaré a casa, seré la tipa dentro de tu bolso.
Ácido 6
Las niñas bonitas necesitan una mascarilla de mierda para verse mejor.
Ácido 7
A los niños, los golpes no les duelen, porque son de hule.
Ácido 8
Odio a las rubias, mientras no me las coja.
Ácido 9
Cualquier tipo que me busque para una relación, debe tener serios problemas, pobres pendejos.
Ácido 10
No es que no tenga nada que hacer todos los domingos, es que me gusta estar sola y comer sándwiches de atún.
Ácido 1
Jamás podría dispararle a mis padres, al menos, no con pintura.
Ácido 2
Señor, deme todas las balas o póngalas en mi espalda. Que quiero ser un armadillo lleno de plomo, y no una mendiga regiomontana cerrada de bragas y cerebro.
Ácido 3
Quiero estar sola y déjenme en paz, y sí, la tele cuenta como un lugar, pinches pendejos.
Ácido 4
Necesito un aneurisma
Ácido 5
Está bien, madre, me regresaré a casa, seré la tipa dentro de tu bolso.
Ácido 6
Las niñas bonitas necesitan una mascarilla de mierda para verse mejor.
Ácido 7
A los niños, los golpes no les duelen, porque son de hule.
Ácido 8
Odio a las rubias, mientras no me las coja.
Ácido 9
Cualquier tipo que me busque para una relación, debe tener serios problemas, pobres pendejos.
Ácido 10
No es que no tenga nada que hacer todos los domingos, es que me gusta estar sola y comer sándwiches de atún.
Saturday, December 02, 2006
Nadie me ha roto más el corazón, que el destino.
Y se me fue la fe.
Ayer el cielo tenía nubes rosadas, casi rojas haciendo sombra al cerro de la silla. Y yo amo a Monterrey, porque lo aprendí a amar. Whatever you are.
Ya no soy viento,
Ya no soy vecino,
Ya no soy vendible,
Ya no soy, y tanto que le pregunté a Ricky sus sueños, tal vez, porque hoy se me fueron los míos tirados en el suelo de la cocina, tanto que abrazo a alguien que no está enamorado de mí, tanto porque me conformé con el vacío y quiero un tenedor atravesado en la carne, en el chicharo que quedó por corazón, porque hoy veo sólo escoria, carne viva que se va pudriendo dentro del refrigerador, ratas en las sartenes ruñiendo con sus dientes lo que era un teflón, en donde todo se resbalaba, cochambre de grasa en la cabeza, y en todo el día no he podido cerrar los grifos de agua en mis ojos, y con tanta sal, me vuelvo carne seca y me faltan huevos para ser del norte, de ese norte donde se guisa el machacado. Que se me sale la vagina y quede impotente, que se me quede sin sazón la sangre para que no haya vampiro que la pruebe y que me muera mi yo, para terminar de cocinar la cohambre de la culpa, del dolor, de la mierda, de la estúpida y maldita falta de fe.
Y se me fue la fe.
Ayer el cielo tenía nubes rosadas, casi rojas haciendo sombra al cerro de la silla. Y yo amo a Monterrey, porque lo aprendí a amar. Whatever you are.
Ya no soy viento,
Ya no soy vecino,
Ya no soy vendible,
Ya no soy, y tanto que le pregunté a Ricky sus sueños, tal vez, porque hoy se me fueron los míos tirados en el suelo de la cocina, tanto que abrazo a alguien que no está enamorado de mí, tanto porque me conformé con el vacío y quiero un tenedor atravesado en la carne, en el chicharo que quedó por corazón, porque hoy veo sólo escoria, carne viva que se va pudriendo dentro del refrigerador, ratas en las sartenes ruñiendo con sus dientes lo que era un teflón, en donde todo se resbalaba, cochambre de grasa en la cabeza, y en todo el día no he podido cerrar los grifos de agua en mis ojos, y con tanta sal, me vuelvo carne seca y me faltan huevos para ser del norte, de ese norte donde se guisa el machacado. Que se me sale la vagina y quede impotente, que se me quede sin sazón la sangre para que no haya vampiro que la pruebe y que me muera mi yo, para terminar de cocinar la cohambre de la culpa, del dolor, de la mierda, de la estúpida y maldita falta de fe.
Monday, November 20, 2006
Vi al peluso, después de casi año y medio de no verlo. Fui a buscarlo a su trabajo y todavía tiene ese suetercillo color madera que siempre cargaba todas las mañanas. Me bofié al subir hasta el cuarto piso, en su búsqueda, corrí como diablo junto con el Guille, todo para saber que el papá del Abraham murió, si a veces sé que llego tarde a las noticias, a los hechos, a dar un abrazo que en camino a confortar, sólo desciende en la memoria, si yo recuerdo a Abraham escuchando mis decisiones, diciéndome entre cada amargo silencio, que el negro es mi color, y bataneando palabrotas en el andador muchas noches continuas.
Y el peluso, llegando todas las mañanas, raspando para darse de log in, y siendo el primero en sonreír, en entrenarme con sus ejercicios de kung fu y sus gritos de changuillo cada que hablaba con un puerto riqueño o pasándome las llamadas de chinos con su acento en “eles”, si yo los recuerdo cuando los presenté y se hicieron poco a poco hermanos. Riéndose de mi suerte con las llamadas de idiotas masturbándose por las mañanas y pasándome todo el Kamasutra en cada quejido, dejando que me volviera una calcomanía en su recuerdo por su amistad, porque si regreso al Norte, ese Norte me sabe decir, bienvenida, amiga. : )
Y el peluso, llegando todas las mañanas, raspando para darse de log in, y siendo el primero en sonreír, en entrenarme con sus ejercicios de kung fu y sus gritos de changuillo cada que hablaba con un puerto riqueño o pasándome las llamadas de chinos con su acento en “eles”, si yo los recuerdo cuando los presenté y se hicieron poco a poco hermanos. Riéndose de mi suerte con las llamadas de idiotas masturbándose por las mañanas y pasándome todo el Kamasutra en cada quejido, dejando que me volviera una calcomanía en su recuerdo por su amistad, porque si regreso al Norte, ese Norte me sabe decir, bienvenida, amiga. : )
Se pude entregar la carne, pero no el amor, blow job
El amor coincide,
Coito
Uña.
Pecho
Espalda
Se puede reventar el cuerpo, pero no se entrega el amor, bukake
Roce
Miradas
Serenidad
Paz
Acabo la historia de los gatos, de esos gatos sentados sobre el pecho, sobre las caderas de la noche, sobre tu cuerpo recostado en tu alcoba. Sobre lo que concluye sin siquiera concluir, porque no soy yo, sino soy tú cuando estoy contigo. Y yo, quiero ser yo, yo, yo, reflejada en ti. Gris ya no maúlla por las noches, ya no me llora y canta con su cola alargada por la alfombra que cobija mi sombra diciéndote adiós.
El amor coincide,
Coito
Uña.
Pecho
Espalda
Se puede reventar el cuerpo, pero no se entrega el amor, bukake
Roce
Miradas
Serenidad
Paz
Acabo la historia de los gatos, de esos gatos sentados sobre el pecho, sobre las caderas de la noche, sobre tu cuerpo recostado en tu alcoba. Sobre lo que concluye sin siquiera concluir, porque no soy yo, sino soy tú cuando estoy contigo. Y yo, quiero ser yo, yo, yo, reflejada en ti. Gris ya no maúlla por las noches, ya no me llora y canta con su cola alargada por la alfombra que cobija mi sombra diciéndote adiós.
Saturday, November 18, 2006
Tanto tiempo, acumulado en los nudillos, estrellado en las llemas de los dedos...
y cuando lo busco, lo busco a él, detrás de él, tanto tiempo paso asomándome entre el aire cerca de las escaleras, tanto miedo porque no escuche mis pasos y deje de sonar ese piano, que me entripa de llanto y alegría , y los miércoles yo me siento con los cuatro, con él, mi maestro, con nuestro piano, y con él detrás de él y conmigo misma, la que desea vivir y se obstina hasta que no salen las notas. No sé si es Casal o su piano, no sé si es Bach o él, no sé si es el fracaso de perderlo porque no fui músico o porque hay deseo de la música y no de él, no sé mientras hago maletas y siento que las despedidas duelen y los nudillo desatan el tiempo forte forte forte y que nuestros miércoles se vuelvan tristes por las despedidas. En todo estás en ti es todo.
y cuando lo busco, lo busco a él, detrás de él, tanto tiempo paso asomándome entre el aire cerca de las escaleras, tanto miedo porque no escuche mis pasos y deje de sonar ese piano, que me entripa de llanto y alegría , y los miércoles yo me siento con los cuatro, con él, mi maestro, con nuestro piano, y con él detrás de él y conmigo misma, la que desea vivir y se obstina hasta que no salen las notas. No sé si es Casal o su piano, no sé si es Bach o él, no sé si es el fracaso de perderlo porque no fui músico o porque hay deseo de la música y no de él, no sé mientras hago maletas y siento que las despedidas duelen y los nudillo desatan el tiempo forte forte forte y que nuestros miércoles se vuelvan tristes por las despedidas. En todo estás en ti es todo.
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