Thursday, March 01, 2007
Son curiosas las conversaciones por msn, a veces ni conversaciones son, la mayoría de mis contactos se pierden en el vicio de entrar, aun estando ocupados para contestar, suelen actuar como divos y divas, a excepción de algunos conocidos y familiares. Y yo que pensé hace más de 3 años que el msn uniría a todos en una gran plaza virtual para charlar y chismorrear. Ahuevonada decepción.
Thursday, February 22, 2007
Supe nuevamente de ese chico que embarraba sus mocos en las barras de mi pan integral. David, cuando le preguntas por las mañanas cómo está el clima y sólo dice, i´m chilli; David, que no dice nada cuando uno sabe , por fin, que decir y sólo dice, give me the remote; David, aunque egoísta, con el que aprendí a amar en un sofá, sin saber amar. Con la luna a bajo de 30, gritando shit mother fucks it! A cada vecino, a cada rincón, jesus christ!, you`re beatiful!, sin tv remote, sin barras de pan integral y sólo David acabando con su egoísmo cuando se me entregó al amar.
you remind me an hemorroide! ¡puerco!
you remind me an hemorroide! ¡puerco!
Vuelve a mí…. Hay frases que te pudren la herida. La sala de cine estaba casi sola, sólo unas cuantas personas y yo. A lo mucho éramos cinco personas para una sala de 100 personas y ella le susurró: Vuelve a mí. Esas palabras me pudrieron, porque no tengo un vuelve de unos labios acanelados. Me sentí triste y puse la cabeza en la mampara del trabajo y me quedé viendo al chico de servicio al cliente, que me gusta a veces, y ese tipo del que no recuerdo su nombre y me coquetea seguido, puso una caricia sobre mi cabeza, y de nuevo me sentí como un gato, uno que ya no quiere irse con cualquier dueño.
y espero
y regreso
esperando que
vuelvas a mí. Niña gato
y espero
y regreso
esperando que
vuelvas a mí. Niña gato
Sunday, February 18, 2007
Sunday, January 28, 2007
Le retrocedí a los males cuando dejé de desear a la muerte, cuando ya no la colmé de deseos, porque para qué desearla, si sé que vendrá. No me malinterpretes, si sólo digo, que es desear en vano algo que se tendrá. Estoy segura, tanto que mi imagen es la de una pantera en espera, cuento ahora con el permiso del dios de la guerra, con el vaho de Marte en las venas, con la guerra en las pezuñas y la tranquilidad de saber que el golpe va seguido de otro golpe. Y ¿por qué no? Si estoy sola, con la espada sostenida por la mano derecha y los recuerdos en la siniestra; adiestrando la defensa en casos de intranquilidad. Y hoy cruzo en el paseo de los leones y tengo la plena capacidad de defensa y si se apetece la de destrucción. Hoy no soy cura, hoy no tengo paz para la otredad de la que juzgue no merecer ni siquiera un pelo de misericordia
Monday, January 22, 2007
Porque sigo siendo tu banco de sangre, mendigo chupacabras
Porque soy la hemorroide vuelta besos,
Vuélvete, vuélvete y vuélvete cuando te pregunten por mí.
Que te duela la cara de tantos aguijones, miradas fijas,
Que te echo.
Pene de mis ganas,
Huevos de mis calenturas,
Me divides,
Me emborracho
Besuqueo
Atrapo a vatos, vatillos y más bateados en mis brazos
Y sigo siendo pura sucursal de sangre
Mientras te dure el desprecio, la ley de hielo
Un solo huevo
Y mi carnet de doble AA
Yo te sigo queriendo, maldito chupacabras.
Ando herida y no me traje el chaleco anti balas. Buh
Porque soy la hemorroide vuelta besos,
Vuélvete, vuélvete y vuélvete cuando te pregunten por mí.
Que te duela la cara de tantos aguijones, miradas fijas,
Que te echo.
Pene de mis ganas,
Huevos de mis calenturas,
Me divides,
Me emborracho
Besuqueo
Atrapo a vatos, vatillos y más bateados en mis brazos
Y sigo siendo pura sucursal de sangre
Mientras te dure el desprecio, la ley de hielo
Un solo huevo
Y mi carnet de doble AA
Yo te sigo queriendo, maldito chupacabras.
Ando herida y no me traje el chaleco anti balas. Buh
Sunday, January 21, 2007
No me emociona este veneno. Enderezo la cabeza y sigo pensando que no me emociona este veneno, Mamá siempre ha dicho que soy rara, una hija extraña, como si no fuera su hija. Tal vez nací de la cáscara de un plátano o de la vejiga de una res o del colón de un ruedor. De algún lugar donde me haya alimentado de veneno, de jugo de cráneos y huesos, de puta podredumbre o estiércol, mierda revuelta en el caño, de miles de pollos sangrientos y mal hervidos. Pero sigo siendo yo, el veneno de niña de 25 añuelos, esa tipa bocafloja, arrastrada, temperamental y humanamente dañina. Y no basta con una frase que saqué de la tele “Mamá soy paquito, ya no haré travesuras”, y no basta, no basta, para compensar mi rareza y el hedor a veneno con el que nací, y es que la madre noe s la culpable de parir una bestia.
Si he caìdo en la simpleza de mirar la bolsa de corn pops inflarse en el micro, si he azotado en la simpleza de reírme del resbalón de un chiquillo por la calle o el perro que juega en la avenida con su jauría habitual, si me he cachado en la simpleza de mirar coquetear al ex frente a mí sin tener ni un impulso de celos, si he raído en la simpleza de sacarme la caspa, mocos en pleno trabajo o quedarme dormida entre llamada o chequeo de papeles, si me he estado convirtiendo en la simpleza, en la tipa simple que acepta esta vida monótona y de sin razón. Y es que llegar a Monterrey desde hace más de un año, me ha dopado, me ha mantenido quieta, sin que se me rompa el corazón, sólo quebrantando libido, mirando el pasado en el mero ano, o escribiendo de un drama laboral de cosa ridícula y esperando volver a ver al coquish, a mr Mark, y seres que aprecio. Y es que en este invierno, imaginé caminar como solía por Bathurst o Dupont, sacándole la vuelta a la lujuria disfrazada de amor del Coquish o esperando a mis alumnos de español, y es que hoy ya me cae el 20 de despedirme de la monotonía, porque vuelvo a partir.
Tuesday, January 16, 2007
Sunday, January 14, 2007
Sunday, January 07, 2007
El amor creemos conocerlo en un tazón con leche, tibio, acogedor, dulce, protector y que nos alimenta; sin embargo, es en el mismo tazón con leche, donde beben las serpientes que copulan haciéndose en un “otro” mismo cuerpo. Y del que se siente uno herido en cuanto cruza a la línea de la ruptura, aunque ya no exista un lugar dentro del tazón con leche, para dos cadáveres, continúa creciendo el conocimiento del amor, en el dolor.
Reposé mi lengua bifurcada sobre la tenue sombra mía, de tu cuerpo. De tu herida apasionada, de tus anillos unidos en los círculos de mi cintura. El primer remedio es extrañarte, el segundo, dejar de pensar en mí mismo para dejarte de extrañar junto conmigo, el tercer remedio, cuando llegue a la disociación, es sacar tu cadáver del tazón de leche, sacar esa serpiente que me pesa en cuerpo. Arrojar la mala leche en la que ha permanecido mi cadáver y dejar de hacerte favores. Aunque te ame.
Pueden prohibirme las salidas, pero… serpiente en tazón con leche
Pueden abrir heridas con limón y sal, pero…serpiente en tazón con leche
Pueden decir, ellos y nosotros, pero… serpiente en tazón con leche, sólo existe una.
Yo no sé qué decir, si Monterrey a veces parece nuevo, como si redescubriera sus lugarcillos, donde van gringos, italianos, franceses a comer pasta o ternero, si después un chico moreliano piensa que creo en las quesadillas norteñas con queso y no en esas quesadillas chilangas con huitlacoche o tlacoyos que me gusta comer los fines de semana. Le conté a G de él, de cómo era eso que siento, de cómo he decidido calmarlo y empezar sin él, de él, de él ese de quien cuento que ya no cuento. Y vuelvo a sentir enamoramiento de ese en donde uno se enamora de sí mismo.
Reposé mi lengua bifurcada sobre la tenue sombra mía, de tu cuerpo. De tu herida apasionada, de tus anillos unidos en los círculos de mi cintura. El primer remedio es extrañarte, el segundo, dejar de pensar en mí mismo para dejarte de extrañar junto conmigo, el tercer remedio, cuando llegue a la disociación, es sacar tu cadáver del tazón de leche, sacar esa serpiente que me pesa en cuerpo. Arrojar la mala leche en la que ha permanecido mi cadáver y dejar de hacerte favores. Aunque te ame.
Pueden prohibirme las salidas, pero… serpiente en tazón con leche
Pueden abrir heridas con limón y sal, pero…serpiente en tazón con leche
Pueden decir, ellos y nosotros, pero… serpiente en tazón con leche, sólo existe una.
Yo no sé qué decir, si Monterrey a veces parece nuevo, como si redescubriera sus lugarcillos, donde van gringos, italianos, franceses a comer pasta o ternero, si después un chico moreliano piensa que creo en las quesadillas norteñas con queso y no en esas quesadillas chilangas con huitlacoche o tlacoyos que me gusta comer los fines de semana. Le conté a G de él, de cómo era eso que siento, de cómo he decidido calmarlo y empezar sin él, de él, de él ese de quien cuento que ya no cuento. Y vuelvo a sentir enamoramiento de ese en donde uno se enamora de sí mismo.
Sunday, December 31, 2006
Dye dye my darling
Noriega regresó a casa, con el decorado de chiles jalapeños rojos para la fiesta de esta noche, en vez de foquitos típicos de Navidad. Noriega tiene una linda barbilla, la veo desde debajo de la escalera, sostengo el tercer escalón para que no caiga y cuelgue todos sus jalapeños. Noriega es bien pinche picosa. Chica jalapeño. Ardiente como caldo tlalpeño en Navidad, me escalda las manos con tantos movimientos. Noriega es bien pinche sensual, debajo de esa luz roja. El jalapeño más brillante de la noche, suéter rojo, labios rojos, botas rojas, jerseys apretados, y yo no la sostengo como a la escalera, y ¿quién es la que cae? Yo, dye dye my darling, comienzan a tocar los músicos de la fiesta y yo espero que me caiga un jalapeño en medio de la cabeza.
Noriega regresó a casa, con el decorado de chiles jalapeños rojos para la fiesta de esta noche, en vez de foquitos típicos de Navidad. Noriega tiene una linda barbilla, la veo desde debajo de la escalera, sostengo el tercer escalón para que no caiga y cuelgue todos sus jalapeños. Noriega es bien pinche picosa. Chica jalapeño. Ardiente como caldo tlalpeño en Navidad, me escalda las manos con tantos movimientos. Noriega es bien pinche sensual, debajo de esa luz roja. El jalapeño más brillante de la noche, suéter rojo, labios rojos, botas rojas, jerseys apretados, y yo no la sostengo como a la escalera, y ¿quién es la que cae? Yo, dye dye my darling, comienzan a tocar los músicos de la fiesta y yo espero que me caiga un jalapeño en medio de la cabeza.
¿Está bien llorar, mientras se come el último pedazo de pizza? Tal vez, sino me meto con tus hábitos de golosa suicida. Levanta la cara Noriega y déjame verte comer ese último pedazo de pizza, yo también comienzo a odiar la vida al llegar a la última orilla de pan. No fumes, Noriega, me caga cuando fumas y las palabras se vuelven humillo en tu nariz, te miro y no dices nada. Te miro y no dices nada …
Háblame
Noriega, no habla, se levanta, no me mira, me odia por no ser un pedazo de pizza y se aferra a la orilla con queso. Noriega espera el año nuevo con la nariz llena de nubes y algodón de camel, y yo la miro y le quiero decir, háblame, cuando tomo la última pieza de pizza en la lengua y escucho deglutir el año en una pizza.
Háblame
Noriega, no habla, se levanta, no me mira, me odia por no ser un pedazo de pizza y se aferra a la orilla con queso. Noriega espera el año nuevo con la nariz llena de nubes y algodón de camel, y yo la miro y le quiero decir, háblame, cuando tomo la última pieza de pizza en la lengua y escucho deglutir el año en una pizza.
Sunday, December 24, 2006
Gummy bears.
Jamás me han gustado los osos de gomita, incluso dejaba la bolsita llenos de los gomosos amarillos, verdes, naranjas y comía sólo la cabeza de los rojos. Son de esas pequeñas cosas que me cagan, que me enfurecen el día.
De este lado del año, Diciembre tira el aire frío a la cara y apuntala algunas uñas escondidas en mis guantes de colores. Tengo un ejercito de gummy bears, en vez de los 14 gatos pelones que soñé; tengo varias cachetadas atadas en las manos de mucha gente que merezco arrancarle el sucio pellejo, en vez de gritar con fuerza que quiero ser yo misma, independientemente a quien le importe; tengo sabido que en estos días no me ama ni el viento, a pesar que sople en mi dirección; en vez de ser la ventisca que lo abrace; tengo la sombra de Canadá y el dejo de un ya veremos España; tengo el camino recto de los demás, en lugar de los giros que se me desprenden en el trayecto.
Tengo la vida llena de gummy bears, y me acostumbro a comer sólo las cabezas de los rojos. Y a mí me gustan las galletas de animalitos o las paletas de sandía.
Jamás me han gustado los osos de gomita, incluso dejaba la bolsita llenos de los gomosos amarillos, verdes, naranjas y comía sólo la cabeza de los rojos. Son de esas pequeñas cosas que me cagan, que me enfurecen el día.
De este lado del año, Diciembre tira el aire frío a la cara y apuntala algunas uñas escondidas en mis guantes de colores. Tengo un ejercito de gummy bears, en vez de los 14 gatos pelones que soñé; tengo varias cachetadas atadas en las manos de mucha gente que merezco arrancarle el sucio pellejo, en vez de gritar con fuerza que quiero ser yo misma, independientemente a quien le importe; tengo sabido que en estos días no me ama ni el viento, a pesar que sople en mi dirección; en vez de ser la ventisca que lo abrace; tengo la sombra de Canadá y el dejo de un ya veremos España; tengo el camino recto de los demás, en lugar de los giros que se me desprenden en el trayecto.
Tengo la vida llena de gummy bears, y me acostumbro a comer sólo las cabezas de los rojos. Y a mí me gustan las galletas de animalitos o las paletas de sandía.
Sunday, December 10, 2006
Seamos piel de cocodrilo, donde el estómago del corazón se resbale y descargue palabrerías ilusas de amor, amor, amor. Donde no se nos desprendan las suaves y olvidadas escamas y se vaya quedando uno con la principal armazón, que se desagüen los nombres por el culo, que no recuerde el tuyo, que no te recuerden el mío, seamos niños piel de cocodrilo, con pezones afilados, besucones de falacias y de labias por la sinrazón, de eso, que escuché tocar: amor.
Subscribe to:
Posts (Atom)