Sunday, March 11, 2012

He comenzado a alucinar, hace mucho tiempo no me pasaba. Hay una oscuridad que lo invade todo. Mi corazón se cierra. En él, sólo hay un fuego que repite una súplica. Nunca me dejas. Eres tú, crudo fuego que nunca se separa de mí. No como, no duermo, no sueño. Y tú, mi Dios, nunca me dejas en la peor oscuridad.  Anoche vi una mano asomarse en el filo de la puerta. Era una mano despellejada y sanguinolenta. Eso está aquí, ronda las puertas y las ventanas como hace años.  La ceniza se separa de la tierra y viene a reclamar lo que cree suyo con odios y rabias. No soy. Pero me mantienes de pie con la promesa de tu fuerza, mi Señor. Eres tú el que todo entiende y el que todo lo puede explicar. Espero, en esta oscuridad con la flama que todo ilumina, con el miedo que la enmienda se detenga de tajo y  no pueda ver  tu fuerza.  El cuerpo no me reacciona a lo que todos ven. Hay algo más y se muestra descarado. Aquí estoy, mi Dios, aguardando en la oscuridad.

Wednesday, March 07, 2012

1.A veces olvido todo lo que me divierte. Una de las cosas que más me divierten en la vida es ver gente Gorda, pero gorda en serio, que son súper buen vibrosos. Una risa de una Gorda ruidosa y jocosa, me encanta eso.
2. Me divierte ver quesos, chingos de quesos en los supermercados. I  love it. Siempre que hay alguna demostración de quesos, voy, como, y pregunto, pregunto, pregunto.
3. Amo ala gente como Dariaaa. au!
1. Hoy no quiero escribir, porque hoy no quiero ser yo.

Sunday, March 04, 2012

Miro a mi madre y el corazón me salta. Mamita, eres lo más bello que hay en mi vida. Mi oruguita bella, Argelinbello abombonado.
Si mi madre no fuera mi madre, una plantita moriría y nadie le hablaría a una flor con tanto amor, jamás un tronco sería levantado y vuelto  a la vida como lo hiciste conmigo. Yo, algún día, mamacita, te haré que no tengas ese corazón sufrido. Sé lo duro que la has pasado, lo sé por tus manos y los desencantos de esta vida pesada que tienes ocultos en el rostro. Te admiro, mami, mucho mucho. Y me siento muy contenta que te pongas a leer, y mira que te ecuentras fa:scinada con "El amor por un burka".
Yo he aprendido mucho de ti: y quiero plantar matitas como tú :D Amar a una flor, planta, árbol, es algo que admiro de ti. Gracias mamá por esta vida que me enseñaste y me diste, porque si por ti no fuera, yo no hubiera salido de tanta mierda. Gracias madre de mi vida.
Te quiero con toda el alma, tu Isa.
1. He terminado el borrador del proyecto de mi nueva novela, ¡yei! Me falta corregirlo y pulirlo, cosa que haré esta semana.
2. Empiezo a presentar en la Licenciatura de la Normal y pues todo se ve atareado como siempre. Checando los organizmos educativos y demás cosas que te hacen ver al sistema como bodrio.
3. Una pequeña alumna me dijo antes de irme de clase: Teacher, no se vaya a morir de una bala. Créanme que la idea me trajo dando vueltas y vueltas, y con las muertes  recientes de dos tíos, pude sacar el proyecto. Muchas de las veces no me dejo sentir muchas cosas, así que las sublimo y las escribo.
4. Tal vez, algún día acabe loca, pero eso sí, estudiada, jeje.
5. Posiblemente no pueda entrar a un concurso de beca, porque no cumplo un requisito, pero por lo menos haré la lucha de investigar.
6. Comí pescado, me gusta, es buena onda, creo que ahora sólo quiero comer pescado. Me dan esas rachas de comer sólo una cosa por mucho tiempo, una vez, sólo comía tomate :S ya me estaba haciendo un cuadrito de tomatísimo.
7. He visto varias movies mexicanas que me gustan un chorro:  Las mariposas disecadas, El libro de piedra, Más negro que la noche, otras españolas como: Mujeres al borde de un ataque de nervios, No es bueno que el hombre esté solo, tengo tarea de ver a Godard y otras movies.
8. Siempre que veo movies, es que estoy realmente cansada, así que calculando, duré como algunas 12 horas seguidas muy cansada.
9. Iré a la biblioteca en mis ratos libres, tengo ganas de oler libros y leer cosas nutritivas. Últimamente escribo puro mugrero, hasta saqué una novela jeje. Bueno, ahí voy ahí voy, tratando de mejorar en este asunto del acto de escritura. :P
10. He coqueteado algo, no mucho, lo que se debe a comienzos de primavera. Pero hoy me siento muy bien :D
11. Ya es tiempo de romper el miedo. Quiero volver a tener un gato :D después de Cecilio no quise volver a acariciar a ningún gato, pero ya me siento buen vibrosa para volver a amar a otra criatura felina :D
12. Los días son buenos, los meses rápidos, la gente furiosa y yo sigo igual. Así que todo bien. Y creo que me traerán un queso gigante de Parma, Italia :D jeje. Abrazos coquetos para tod@s . Ahí si me l@s topo, seguramente les abrazaré, ando muy cariñosona últimamente :P

Friday, March 02, 2012

Iluminación
(relato hecho por la culpabilidad que no he esccrito relatos y cuentos, jeje, no me gustó, pero ahí pa' que no se quede esto solo. De este relato no habrá arreglo ni nada, tómese como mero mensaje nonsense)

Yolanda se cree reencarnación. No se mueve del tapete de casa. Medita. La última vez que la vi de pie, corría como loca a altas horas de la noche. Un puma hambriento correría menos que lo que ella lo hizo. ─Buda, Buda, Buda… fue todo lo que dijo y se detuvo a sentarse sobre el tapete de la sala.

Yolanda no se mueve, no come, no mira.

El médico vino a casa.

─Yo no le veo nada de malo a su mujer. Está en posición Zen.

El médico dio sentencia y jamás regresó.

─Pero es que no come. No mira, no me habla.

─Es una iluminada.

Una iluminada, dijeron los que la vieron, médicos, religiosos, expertos, parientes y amigos.

Yo, aunque pasara el tiempo, no acepté tener una iluminada en casa.

Yolanda se veía bien sobre el tapete de casa y yo cuando regresaba del trabajo le decía: ─Ya vine, ya me voy, ya regresé. Le besaba la frente y su temperatura siempre era igual, a pesar del frío y del calor. Los días en que yo bajaba a querer sentir el cuerpo de mi mujer, ella no respondía, ni aún acercándole mi pene a su cara. Yolanda, es una iluminada, comencé a creer por mí mismo y no por lo que me dijeran los demás.

Con el tiempo, acepté que Yolanda era una iluminada y seguí el paso de los días. A veces ya ni sacudía el polvo de casa y menos el que se le juntaba a Yolanda en los hombros. Un día choqué después de una borrachera con los de la oficina y no llegué a casa hasta que salí del hospital.

Olvidé a Yolanda, hasta que la volví a ver, ahí sentada sobre el tapete de casa. Yolanda era una iluminada, con las piernas en posición de loto y unos párpados sellados y rosados.

Una vez un amigo me envidió: ─Deberías de verlo como una bendición. Así no tienes que escuchar sus gritos, dijo y me invitó unas cervezas en un table dance.

Yo le rompí la cara inmediatamente. Yo me había casado con Yolanda porque la amaba, aunque fuera una reencarnación. Pero luego, como suele pasar con el rencor, no dura mucho tiempo cuando hay cervezas de por medio.

Yolanda siempre estaría ahí, con sus piernas cruzadas, con su cuerpo en meditación, como si fuera una muerta.

Yolanda ya no me perteneció. Su belleza ya no era humana, era iluminada. Yolanda trascendió a algo que yo no podía vivir: La iluminación de Yolanda.

Un día llegué del trabajo con una compañera nueva. Ella se asustó y le conté la verdad. A mi compañera de trabajo no le importó e hicimos el amor. Yolanda había con su presencia iluminada, provocado el mejor sexo que nunca tuve.

─Tu mujer no sonríe…

─Mi mujer es una iluminada.

La admiramos en su posición desde nuestra posición de músculos calientes y enredados.

─¿Crees que despierte algún día?

Me estremecí cuando mi compañera de trabajo dijo eso. Yolanda no estaba dormida. Me retiré del cuerpo de mi compañera y le pedí que se fuera. Un dolor de cabeza me agarró de pronto. Me senté al lado de Yolanda y sujeté su mano.

Me quedé ahí, queriendo estar como ella. Petrificado bajo un nivel de consciencia que ni siquier entendía.

Yolanda nunca volvió a dormir, como yo lo hice, con el amanecer de los días, las rutinas de trabajo y los placeres de la vida.

Tomé a Yolanda y la puse frente a la casa, para que todo aquel que pasara, viera la vida iluminada que ella escogió.

Yo, seguí yendo todos los días al trabajo, salí con los amigos, recibí visitas de parientes y amistades y siempre besé la frente de Yolanda, quien se quedó en un estado de Iluminación sobre el tapete donde se sentó y nunca más se paró.

Wednesday, February 29, 2012

1. Bueno, pues no he seguido en la promoción del book. Pero escribí ya algo de la otra novela, así que compensa el cotorreo.
2. La vida es rara y divertida. Resulta que yo pensaba que atraía gente enferma. Ya saben, tipos mal pedo y esas cosas. Pero mi perspectiva de esa teoría dio un giro, porque me di cuenta que no es que atraiga gente mal pedo y enferma, es que hay chingos de gente así.
3. Les cuento: Un tipo que no tiene vida, y su vida social son las redes sociales y en ellas pasa todos sus cotorreos emocionales. La cosa no es el tipo, sino que muchas generaciones, las nuevas, no saben diferenciar entre la vida real y la vida virtual. Chale, perderemos muchos jóvenes en esa circunstancia creepy.
4. Sigo poniendo gorro a donde voy, así que eso me hace la vida más sencilla. No mucho que contar, chingos de trabajo. Yei.
5. Amor va, amor viene y en lo sensual y deportivo se detiene, como debe de ser. Tomemos la ola del presente y sorfeémos yeah!

Thursday, February 23, 2012

1. Acá pego la nota de Guillermo Jaramillo en el periódico del Provenir. Un agradecimiento a esta gran labor de Guillermo quien es súper buena onda :D
http://www.elporvenir.com.mx/notas.asp?nota_id=561014

pd. Soy realmente mala para promocionar mi propio libro jiji. Ni le he dedicado más tiempo :P pero gracias a la gente buena onda, ahí vamos.

Friday, February 17, 2012

Acá el link del audio cuando Las chicas sólo quieren plástico estuvieron en el programa de Fernanda Tapia "La de los Estribos"
http://201.122.167.32/serv/rhmx/2012-02-10/0902lde1930.wma

Wednesday, February 15, 2012

1. En proceso creativo. Al menos vengo en 9 días cuando tenga el proyecto terminado. Yei. Abrazos  a todos.

Saturday, February 04, 2012

AQUÍ Las Chicas Plástico en Gandhi Monterrey.
También búsquelas en Sanborns, Porrúa, Liverpool...

Friday, February 03, 2012

Mamá Lencha
por Isadora Montelongo
(cuento que ya tenía para una Antología que no cumplió su parte/ya no confiaré en los Texanos)





─ …A mamá Lencha le dio un infarto…

El aire me arrebató las palabras cuando escuché a Edwin hablar tan directamente, sostuve el auricular con el shock en las manos.

─ Te shockeaste… em… No me dejan irme pa’ la casa. ¿Mamá…are you there…?

Edwin lloró tras colgar repentinamente.

Un Take it easy, mijo, se quedó tardío en la línea telefónica. Mamá Lencha cuidaría de él, y él como el hombrecito de casa, cuidaría de ella.

Mi madre me cuidó cuando Papá intentó masacrarme a palos en una de sus borracheras. Ella se juyó conmigo en los brazos y trabajó de sirvienta en varias casas cuando llegamos a Monterrey. Yo amé Monterrey y a los vecinos a los que llamé primos. Jugué a las muñecas de trapo en el porche de los vecinos y comía pollo asado en leña siempre cuando nos iba bien. Mamá Lencha era una gran mujer y la mejor madre. Nunca la vi llorar, sólo una vez, cuando tío Nacho le invitó un tequila en la jugada de la lotería de la colonia. ─La Dama, El borracho, El diablo y buenas… ─y mamá se soltó a llorar como si fuera la mismísima virgencita con el cuerpo muerto de Cristo en sus brazos─.

Papá se vino de San Luis hasta que dio con nosotros y Mamá tuvo que huir nuevamente antes de venirse con unos polleros a Florida.

Sufrió por todos sus hijos, pero a todos nos hizo legales por nacimiento, menos a mí. A mí, la hija mayor, me consiguió papeles falsos con un abogado, le buscó mucho hasta encontrar mi mismo nombre, pero con diferente apellido. Siempre se lo agradecí, que me hiciera americana y en sus cumpleaños le compraba sus rosas grandes, le llevaba mariachi hasta la cocina y la abrazaba hasta que me quitara con la frase de “anda tú, muchacha loca, me vas a hacer llorar”.

Mamá Lencha se volvió a casar con un ciudadano, tuvo a Concepción, luego con un indocumentado tuvo su tercera relación y tuvo a Refugio y Dolores Guadalupe. Todos se fueron de casa. Mamá y yo nos vinimos a Texas con mi exviejo que terminó por darme de golpes, sino hubiera sido por mamá Lencha, me hubiera matado en una de esos reclamos que yo le hacía cuando me enteraba que me cuernéaba con la comadre.

Jamás volvimos a Florida. Concepción se casó con un gringo y vive en Miami, rodeada de cubanos (hasta ya habla cantadito como ellos). Dolores Guadalupe y Refugio se fueron para Los Ángeles, donde se han divorciado, vuelto a casar y rejuntarse con un sinfín de mujeres. El tercer hombre de mamá se fue cuando su padre murió. Llamó un día después de meses que se fue pa’ México, dijo que le tocó mala suerte y no se pudo regresar, lo que sucedió fue que lo retuvieron en la migra, hasta que lo sacó un abogado de oficio. Jamás regresó, aunque intentó varias veces pasar la línea. Se ponía en la línea todos los días, con taquitos de huevo y un atole, esperando que los de la migra se voltearan y él como otros, intentaban correr hasta arriesgarse la vida, esquivando las balas o las mordidas de los perros o las camionetas que levantaban el polvo y los asfixiaban en el camino.

─ ¿Mom? ─ Edwin volvió a llamar─.

Su voz suplicante y temerosa me hizo temblar. Derramé una lágrima y me hice la fuerte.

─¿Mijo…? ¿Edwin…?¿Dónde estás?

─No me dejan irme.

─Take it easy, mijo.─Traté de calmarlo con mi voz apretando la garganta─.

─La abuela se puso mal, tiene los ojos abiertos…pero está dormida. Mamá…

─ No te apures mijo, yo voy por ti…

─Pero te van a agarrar…

Edwin me dijo dónde estaba, le hablé a Concha, Dolores y Refugio. Echaron todas las maletas a las trocas y se vinieron pa’ Texas. Cargaron con los niños y con las mujeres. Concepción se vino sola en avión, dejó al gringo. Ella todavía no tenía hijos y cuando mis hermanos le preguntaban que para cuándo, ella evadía la pregunta con tristeza, mamá Lencha se daba cuenta y la abrazaba con todo su comprensivo silencio.

Mamá Lencha siempre decía: “cada quien su cruz” y calmaba a los muchachos. Ella nos enseñó que la familia era para las buenas y las malas, para la distancia y la cercanía, para la pobreza y la abundancia, para escuchar y mirar sin prejuicios. Mamá nos enseñó cómo amar.

Yo le prometí que no me arriesgaría a ir a México como lo hizo su tercer esposo. Yo le prometí eso cuando nació Edwin. Me dijo que si yo me arriesgaba, capaz que no regresaba y el niño necesitaría a su madre.

Mamá me ayudó a criar a Edwin, se lo llevó pa’ México cuando se enteró que mi padre estaba muy grave y le dijo a mi tía María que quería verla por última vez. Mamá, cansada, con los años encima se fue pa’ México. Su primer hombre, el que la hizo mujer, necesitaba de ella. Edwin quería conocer México y yo no podía acompañarlo, porque si no, tendría la suerte de la última pareja de mi madre.

Mi madre vio a mi padre en su lecho de muerte, perdonó con sus dulces ojos todo lo que la hizo sufrir, toda la ausencia en la que nos dejó y todas las lágrimas que le derramamos. Rezó con el nombre de Dios en los labios e imploró por el perdón divino de los pecados de mi padre. Sostuvo la mano de mi viejo con cariño y misericordia hasta que falleció y ella le cerró los ojos, como era costumbre de mi abuela, y la abuela de mi abuela, le dio un beso en la frente, puso el rosario entre sus manos y empezó a organizar el funeral. Trajo a todos los hermanos de mi padre de las rancherías y se encargó de hacer los tamales, las tortillas, el café y el pan de dulce para el funeral.

Papá se fue aliviado, me dijo Edwin por teléfono, un día antes de que se vinieran en el camión para la casa.

Mi hijo en la última llamada estaba muy alterado, le pedí que me platicara cómo se le había hecho México. Me subí a la troca con la maleta llena de ropa y las ropas favoritas de mi madre. Hablé por teléfono a la migra, Edwin me contó de la blanca y pequeña Iglesia del pueblo, de los sabores de las comidas, del aire seco y abatidor que le recorrió por todos los cabellos, de la música que le cantaba a la vida y a la muerte, del luto en el corazón. De cómo todo tenía color y sentimiento, y aunque, en el funeral fue todo negro, el pueblo llenó de color el ataúd de su abuelo con flores y flores de penetrantes aromas y majestuosos colores. Se quedó dormido en el teléfono. Manejé alrededor de catorce horas. Mis hermanos me encontrarían allá. Tenía miedo de mi ID falsa, de las consecuencias que pesarían cuando tuviera que entregar los papeles cuando recogiera el cuerpo de mi madre, de la promesa rota, de la idea de tener que dejar a Edwin del otro lado para que viviera siempre mejor y no como viví yo de muy niña. No podía esperar a los muchachos y no sabía bien a bien si Concha iba a llegar antes que yo. Yo tenía que ir a cerrarle los ojos a mi madre y a darle un beso en la frente de despedida, sin importar, lo que pudiera pasar. Yo tenía que hacerle su funeral.
1. Levantarse  a las 8 de la mañana, es todo el pan.
2. No he escrito por andar con mucho trabajo, precisamente trabajo extra por parte de la Novela, bueno, pero lo vale, los hijos recién nacidos son así de demandantes.
3. Yo no pensé que tendría una revancha. Es decir, cuando era pequeña había un programa de televisión que se llamaba PIPO, ahí los padres llevaban a los niños a comer un gansito y un jugo frutsi junto al payaso Pipo quien hizo entretenida nuestra infancia. A mí y a mi hermano, jamás nos llevaron, así que jamás salimos en la tele. Ese aparato que fue nuestra niñera. Ahora, LAS CHICAS SÓLO QUIEREN PLÁSTICO, me llevará a Telehit, un canal por paga, y pues yo no sé qué haré ahí, a mí las cámaras jamás me han querido, pero lo tomaré como una venganza por no haber ido nunca con PIPO. Yei. Tengo nervios, pero hasta me parece divertido, total, la responsabilidad cae en los conductores, yo sólo, a ver si me sale, responder.
4.Soy muy tímida, en realidad, y cuando estoy nerviosa, me quedo mudo y sonrío. Si hasta parezco loquita, je.
5.Feliz cumpleaños, Juan. Te queremos mucho :D

Friday, January 27, 2012


1. Me gustaría cantar a una sola voz. Pero Mónico nunca espera a Cuqui Almendra. Un día de estos me fallará C. Almendra y tengo miedo, mucho miedo.
2. El canto del loco, junto a esta maravillosa y pequeñísima chica de voz tan dulce, Natalia L.
3. La muerte, es el comienzo. Ojalá así sea.
1. Yo amo platicar con mi padre.
2. Ayer era como si una uña me doblara el corazón. Estar en un hospital, donde abundan las almas terminales, sí me causa estragos. Más la suma del estrés, la falta de sueño y quién sabe qué más por varios meses.
3. Papá me dijo, después  que yo hacía la cuenta de todos los hermanos de mi mamdre y de él:
4. El séptimo hijo, del séptimo hijo, siempre tiene el destino marcado en la frente: Es el sabio. Sea cual sea el claroscuro que escoja.  7 demonios y 7 ángeles lucharán por tenerle a él o ella.
5.  Yo sé que mi padre está muy pirado, posiblemente ya me chingó y me lo heredó. Pero me encanta escucharlo, me cuenta cada historia fantástica que no puedo dejar de escucharlo. Yo no soy la séptima hija, apenas y fuimos 2, y uno fallecido. Pero es como si lo fuera, por el amor de los padres,  lo convierte a uno en lo más sabio de este mundo, a pesar de no saber lo que el mundo es.
6. Gracias, mi oruga mayor, tú siempre me haces descubrir nuevos mundos en este capullo.
7. El hijo 7 :)

Thursday, January 26, 2012

1. Hoy después de escribir en el blog, entró una llamada, la cual desencadenó una serie de sucesos.
2. Mi madre, frente al cuerpo de un  ser muy querido, que apenas y reconocí, me dijo: Ya se está desgranando la mazorca.
3. Yo sólo sentí dolor. Nunca lo voy a olvidar.
DEP Mi tío Millo :(
1. Esoy contenta porque el cuento de "Sergio", que subí meses atrás, publicado en Octubre en la Revista de Playboy, México, la cual por su venta (con las fotos de Celia Lora, quien realmente pensé que no vendería,  pero me equivoqué, felicidades a ella y a todo el equipo, me retracto de mi torpe y soez comentario), este mes tuvo resonancia, nuevamente ese edición del mes de Octubre en una nueva edición en Enero del 2012. Aunque no sé si Sergio volvió a ser impreso. ¡Yei! Ojalá y sí, je.
2. Tuve un recuerdo que hace tiempo había olvidado: Sádica, chatajista y fríamente cerebral. ¡Sopas! Lo que  uno puede recordar y darse cuenta cómo ha sido en su vida. Malditamente fea.
3. Hoy realmente me dio mucha tristeza, la provocó un factor en el que me sentí impotente. Los niños de primer grado de primara a los que les doy clase (41 en una aula), se comportan muy mal, y no me refiero a que deban estar todo el tiempo callados y sentados, sino que no valoran al otro; es decir, se avientan, se sacan sangre, se golpean, se roban, no respetan las reglas del otro y son chiflados. Qué triste es pensar, que en partes del mundo, niños de 6 años no tienen qué comer y hermanos mayores de 8, caminan largas jornadas, para ir por agua y sólo pueden bañar a sus hermanos, porque no tienen comida, y el agua representa un alivio. Por favor, padres y madres de familia, ¿qué estámos creando? ¿qué mentes  irracionales y corazones insensibles fomentamos?
4. Yo no porque escriba en revistas para adultos o haga x o y, no tenga derecho de preocuparme por ellos. Lo hago, no soy madre y no sé si lo sea algún día, pero no podemos permitir que estos niños se vuelvan sádicos, chantajistas y fríamente cerebrales como yo algunas veces lo he sido o como lo somos. Necesitamos reaccionar y ya. ¿Cómo?
5.Aprendamos el valor del individuo, agradezcamos a la vida y cada día que amanecemos, porque fé es tenerla al pensar en un nuevo día, eduquémosnos, porque como decía Aristóteles, en la educación está la clave para alcanzar esa perfección y libertad que nos hace falta, no nos esclavicemos ante las pasiones deshonrosas: envidia, ira, poder, codicia, ignorancia, etc.
6.Pasemos tiempo con la niñez, con una niñez sana. Pues el tiempo es algo que perdemos con facilidad.
7. Un niño siempre va a reaccionar con cariño, si lo sabré yo, son los únicos que aunque ande toda fea y aviente las tripas por la boca, me dicen "qué bonita, teacher"   Sintamos afecto, empatía, buena vibra a ellos, a la gente, a la vida. Al menos, no me puedo enojar con mis chiquitillos, pero sí me da tristeza que se hagan una bola de desmadre. :(  (pensando en cómo hacerle) Bendita pedagogía, me tiene que ayudar.
8. Aquí, dejo nuevamente el cuento de "Sergio", que por cierto, no tiene nada que ver con el tema sexual. Es parte de mi siguiente proyecto de novela :D

SERGIO

Por Isadora Montelongo



La línea del tiempo, urticaria, y los horarios encima. Es lunes. La queja es grande. Sergio viste de traje, loguea su número de empleado sobre el computador, se frota la mano contra el pecho encima de la camisa, se sienta en el escritorio hasta terminar su trabajo. Pasa por alto la hora de comida. Se rasca.
Sergio es un empleado distinguido como la única cafetera de la oficina. El jefe gordo y gruñón lo aprecia y confía en él. Sergio lo sabe. Los demás compañeros lo respetan como a un oficinista que trabaja y trabaja fuera de control. El robot, le dicen con tono de elogio.
Sergio termina su jornada de diez horas, evita restregarse la mano en el cuerpo a causa de la comezón, vuelve a su casa. Abre la puerta, nadie lo espera, ni si quiera el timbre del teléfono de casa. Se rasca el picor. Llega a su cuarto, en vez de irse hambriento contra el refrigerador, desviste su traje y corbata. Se queda con el cuerpo desnudo, la piel blancuzca le cala.
Baja al refrigerador, lo abre y saca un litro de leche tras otro. Bebe repetidas veces directo del cartón, hasta saciar la sed. No come más nada. Evita rascarse sobre el picor de la piel de todos los días. Cierra todas las persianas de casa. Se va a la cama.
El día es grande. 10 horas de trabajo. Felicitaciones por su buen desempeño, invitaciones, como siempre rechazadas por él, para ir con los compañeros de trabajo a beber unas cuantas cervezas. Es viernes y Sergio es el único que no lo ve con satisfacción.
Regresa a casa. Abre la puerta. Desviste su traje y corbata. Va al refrigerador, desnudo con su miembro colgando escamoso. Toma de adentro un litro de leche tras otro hasta agotarlos. Siente el picor que le cala, rasca un poco la piel. Cierra el refrigerador y en el reflejo de la puerta, comienza a retirarse la piel del pecho, despega la piel tirón tras tirón, lentamente le sigue el cuello hasta asomarse un tono verduzco que le sobresale sin una gota de sangre, se rasca, sigue con las piernas y el miembro hasta retirarse la piel como una enorme blancuzca laca pegajosa que deja bajo el agua del grifo para que se deshaga. Se retira la cara. Y Sergio cambia. Es él, en la noche de cada viernes, es él en la soledad de casa, donde no siente urticaria por la piel humana, pero donde no hay nadie que crea o confíe en él.





Sunday, January 22, 2012

1. Por un lado estoy contenta por el libro, no estoy feliz.No porque  no quiera, sino que esto representa el goce de trabajar y seguir aprendiendo, quiero seguir trabajando y aprendiendo. Últimamente no me siento comprendida por nadie. Es triste, pero, debo vivir con ello. La gente me dice: ¡Deberías estar feliz! Y yo no digo que no, pero no me siento así, simplemente quiero seguir escribiendo, dando clases, ser yo y ya. Sino me revuelco de la felicidad, es porque aún estoy en el primer paso. O la felicidad se extendió desde que firmé el contrato tan escurridizo, o cuando me puse a escribir, o cuando y cuando...
2. Vendrán más libros, eso es lo que siempre he querido y un día llegar a todas las almas, el trabajo lo dirá, el mejorar, viene con el tiempo, el echarle ganas está ligado a la vida y a esa la estimo muy en el presente y dentro de mi corazón.
3. Mi vida, bueno, qué puedo decir, una parte de mí está con el corazón roto. Es difícil incluso escribirlo. Creo que un día de estos me vendré quebrando, pero sé que será en soledad, porque como me dice mi mejor amigo: "hay lugares a donde el rey va solo"
Soy robot
(borrador)
Isadora Montelongo



Es muy temprano por la mañana y los chicos no están en casa, he dejado de mirar la pared que se acciona con una luz blanquecina y muestra inmediatamente todos los pendientes de la agenda. Antes de levantarme de la cama. Estoy rendido. En las noches de sueño, nunca hay descanso. El robot de casa hace un minúsculo ruido antes de encenderse y poner el café en la cocina. Yo duermo siempre con los recuerdos y los olvido al abrir los ojos. Helen escribió sobre la mesa su nuevo número de chip telefónico y se lo introdujo en la oreja, grabó una broma con su holograma como todas las mañanas de domingo que iba con sus amigas al spa y salió de casa. Los chicos estaban dormidos. Yo, recuerdo haber soñado que la tierra hacía un zumbido ensordecedor antes de estremecerse. El sonido era de unas trompetas que pinchaban el corazón con fuerza. El sonido se repitió incesante una y otra vez, el espiral de ruido caía sobre la casa y traspasaba hasta la piel, los oídos y hacía temblar las manos. La tierra comenzó a agitarse con fuerza después de un repentino silencio, las casas se hacen miles de trozos de ladrillos y cables. Los cuerpos de la gente sobre la calle, apenas son la sangre aún caliente recorriendo su mezcla con el asfalto en polvorón. El mediodía tomó en sus manos a la ciudad y nadie supo de nadie, aunque los ojos vieran el inicio de la luz del día.

El robot de casa, lleva el café hasta la alcoba. Me siento sobre la cama y tomo de la charola la taza con café. Las paredes corren los programas de la computadora de casa. Los códigos hacen un descender infinito de números. Y los chicos se oyen salir de las paredes. Jaime ríe con sus hoyuelos y Francis riñe con su voz dulce. Me levanto de un salto y corro a verlos, la risa de Jaime me lleva a la cocina. Helen está ahí, como todas las mañanas. Puedo verla con un brillo alrededor de su cuerpo, su mirada transparente y su ropa traslúcida, me hace recorrer las lágrimas sobre el pecho. Ella hace una broma y yo quiero tocarla con todos los calores de mi cuerpo.

Helen se repite, una y otra vez. Jaime y Francis se pierden por momentos ante la luz que entra por las ventanas y yo me vuelvo en esos instantes en un fantasma.

Helen no me puede recuperar, porque ni si quiera sabe que me ha perdido en el momento que yo sigo siendo carne. Ella me tiene siempre en su mente. Y yo me siento en la mesa, viéndola preparar el desayuno, cuando cierro rápido las persianas de las ventanas, los chicos reaparecen y se persiguen, y Helen me llama la atención por no reprimirlos. Yo sólo quiero que me sostenga en sus brazos y me pueda tocar como antes.

El robot de casa se acerca y pone el desayuno sobre la mesa. Helen me ha dicho que es un robot viejo, que deberíamos desconectarlo y mandarlo al yonker. Yo le digo que le demos una oportunidad, nadie es perfecto, ni siquiera un robot.

Ella ríe y cuenta una broma sobre otra, se repite seguidamente con atuendos diferentes, pero con su misma sonrisa. Yo amo a Helen. Y adoro a nuestros hijos.

─¿Es cierto que va a temblar, papá, lo dijeron en las noticias?

El tiempo se hace corto.

La pregunta de Francis se vuelve a repetir cada domingo, la veo asustada, triste, perdiendo su sonrisa y coqueteos.

He dicho tantas respuestas cada mañana de domingo, que se proyectan como un holograma por toda la casa. He perdido tiempo de ella, respondiéndole de tantas formas. Ahora sólo he negado todo.

─No, Francis, jamás temblará de nuevo.

Francis lanza una sonrisa programada y me mira con sus ojos abiertos, que he extrañado ahí, aún viéndolos de cerca y a la luz del día.

─ Yo, aunque pronostiquen lo que pronostiquen, me voy con las chicas al spa, eh.

Helen, comienza a aparecer y desaparecer, se toca su oreja y dice que necesita cambiar el chip de su celular.

─Los teléfonos no son como antes. Helen empieza a prenderse y apagarse casi al llegar las doce del mediodía, arruga su propia imagen como la de un televisor antiguo.

Los niños dejan de reír y gritan espeluznantemente antes de desaparecer. El sol alcanza toda la casa, sin que pueda retenerlo en las persianas.

El robot de casa se proyecta guareciendo a los niños dentro de casa. Yo me veo a mí mismo, salir corriendo en pijama. Grito.

─¡Helen, Francis, Jaime!.

Siento las trompetas del temblor dentro de mi pecho nuevamente, y sé que viendo mi propio holograma, ya he despertado, y por poco, recuerdo lo que sueño casi todos los días.

Las paredes terminan de reiniciarse y yo, me quedo sólo en casa, y tiemblo, a penas que el mediodía comienza. El robot recoge el platillo que apenas y toco cada domingo. Y yo sólo quiero que acabe la semana para que Helen y los niños vuelvan a repetirse en el sistema de casa y yo vuelva a sentirlos como un robot que se refleja en un holograma.